TLC (Tratamos libremente nuestro capital)


Chile posee orgullosamente muchos TLCs que los cuida y habla de ellos como si fueran nuestro mejor tesoro.

Ahora hagamos un poco de historia en el tiempo. Eran allá por los años 80, cuando cae el Muro de Berlín y el comunismo como tal. El mundo queda a cargo de una superpotencia llamada Los Estados unidos de América.

Como todos sabemos la bandera económica de esta nación es el neoliberalismo, que propone la globalización que pretende que el mundo sea uno solo, con las consecuencias que aquello conlleva.

Pero, sigamos con la idea del Tlc. Había que crear una idea que no se viera tan intrometida en la política económica del pueblo local, abriera las fronteras entre los países y que fuera rentable a través del tiempo. Ahí nacieron los grandiosos Tlc´s que son algo así como los MacDonald’s de cada ciudad, llegan prometiendo “grandes fuentes de trabajo” y al final terminan formando niños obesos y llevándose las ganancias para su casa.

¿Negocio redondo?...por supuesto que si. Con la promesa de otorgar ganancias a los grandes empresarios de los países, el tratado es perfecto. Voy a otro país, gasto su materia prima y hago que fabriquen productos manufacturados más baratos (así me ahorro problemas sociales aquí), a cambio les doy un pequeño porcentaje (entre los miles de millones) a la gente linda que dice comprender la realidad de la cesantía del país, otorgando trabajo por 50 lucas, 12 horas a la semana.....suena cool.

Así comienza la historia de los Tlc´s que Chile se la compra completa (a que no) y se pone a firmar acuerdos como loco sin proteger a sus micro-empresarios convirtiéndose en segundo país después de México (que nos gana por 2) con la mayor cantidad de tratados de libre comercio en el mundo. ¿La razón? Chile ofrece a los países el atractivo poder de ser utilizado como plataforma de negocios en América del sur. Además del atractivo campo para las inversiones en los sectores agroindustrial, pesquero y minero.
Los mas lindos de presentar son los con U.S.A, la U.E, Corea del Sur y ahora con la superpotencia China. En el primero básicamente el 87% de las exportaciones chilenas ingresan a Estados Unidos libre de aranceles y que al cuarto año, el 94,8% de los exportaciones chilenas estarán libre de aranceles. El resto de los productos se liberará de impuestos en un plazo máximo de doce años.
Los otros consisten en una rebaja arancelaria “exclusiva” de las exportaciones de algunos productos entre países, y no la eliminación completa del impuesto arancelario de los productos.

Estaría todo bien si nos beneficiáramos todos, pero, en la realidad no es así. Siguen los mismos llenándose los bolsillos de plata y la torta se divide en pequeñas porciones para los tan utilizados micro-empresarios o prymes.

Mama y papa pertenecen a esta rama de “semi-marginados” del sistema. En el caso, de papa ya tiro la toalla hace rato y se dedica arrendar propiedades, una lastima mi casa ya parece frutería con tanta cosa que trae. En el asunto de mama la suerte no fue distinta quebró al poco tiempo y debió por mucho tiempo más pagar toda la maquinaria que compro a cerdito, por suerte hoy esta mejor.

Quizás, por eso el tema de los tratados me llama la atención porque me afecta directamente, aunque me digan que soy una FOME por pensar estas cosas. Me parece tremendamente injusto que la gente que paga todos sus impuestos y que realmente forman fuentes de trabajo sustentables en tiempo, como se dice “paguen el pato”.

Bien.. hay gente que ha logrado salir adelante con estos tratados pero, son la minoría y sobretodo tienen toda una vida por delante y mal que mal se saben desde chicos las reglas del sistema. Pero, por otro lado no es justo, que una abuelito de 70 y algo en vez de estar descansando deba aprender a plantar flores después de haber estado plantando papas durante 50 años por su país que no se preocupo de él. Se preocupo mejor por velar los intereses de los mas grandes, esos que fueron a the school y no al liceo, esos que no quieren soltar el soberbio poder.

0 comentarios: