Ayer vi parte de los premios Altazor. Para empezar Huidogro, no es de mis favoritos e incluso me atrevería a decir que era medio ególatra / picado al tratar toda su vida de implantar un nuevo estilo en la poesía en un país que tomaba más en cuenta a su amigo Neruda quien utilizaba las mismas formas literarias que existían desde siempre.Noo, ya me fui por las ramas..volvamos con los premios, primero que todo hay que valorar que se premie la cultura.
Segundo, que lo emitan en directo y no grabado como a las 9 de la mañana un domingo y tercero la recreación que hicieron de cuando en el 2002 (creo) lanzaron poemas en las ciudades más importantes del mundo.
Ahora, nada es perfecto y Altazor mejor dicho se anduvo cayendo en algo trascendental que es la entrega de premios y tarjetas de invitación.
1ero. Confundir las películas en que actuaron Blanca Lewin con Francisca Lewin y no solo eso sino dejar pasar a la persona equivocada al podio para que después le digan “lo siento no eres tu” malo, malo.
2do. Mandar invitaciones con seudónimo a una premiación seria de traje de sastre. Bueno eso le paso a uno de los panelistas de Escupe (Sqp) mas específicamente a Chico Pérez, quien ahora no tiene identidad propia y el personaje lo sobrepaso. (jaja)
3ero Demasiado protagonismo de Chilevision en la parrilla, ¿No pierde acaso un poco de imparcialidad los premios, con un auspicio tan prominente?
Oh! Sí no podré dormir en días, por esta premiación. Bueno, pero me pareció oportuno comentarlos porque el reconocimiento de que tenemos cultura pop que puede ser llamada arte no deja de ser. Que existan, aunque los que elijan sean una elite también son un signo de lo que esta consumiendo parte importante de la sociedad. Porque a fin de cuentas esos son los premios, el reconocimiento de lo consumado. Además de ser un buen cariñito a nuestro ego.
Extras: Columna de Marisol Garcia. Diario La Nacion.
1 comentarios:
Odio las entregas de premios televisadas y ultrapublicitadas. Eso de ver reunidos a un grupo de personas con características o profesiones en común "premiandose" entre ellos me recuerda demasiado al periodo previo a la elección del mejor amigo o cualquier otra estúpidez en el colegio, donde todos son enemigos-amigos. ¿Acaso la vida de alguien va a cambiar por tener un trofeo más?. Creo que ni a los mismos ganadores les importa. La vida sigue. por más "merecido", glamoroso o comentado que sea un premio no debería importarnos más de lo que nos preocupa el pronóstico del tiempo.
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